Seis gotas golpearon el capó.
Los segundos enlazaron nuestros dedos.
Los minutos murieron en bocas
que pactaron no separarse más.
Sesenta gotas golpearon el capó.
Los minutos acaloraron nuestros cuerpos.
Las horas vivieron la pasión
que el Tiempo supo esperar.
Seiscientas gotas golpearon el capó.
Y el éxtasis de los segundos y los minutos
desembocó en horas de sudor,
traducidas en placer,
al ritmo de seis mil gotas.
Las seis gotas volvieron.
No recuerdo cuándo;
me dio igual el porqué,
Sólo dos luciérnagas fueron testigo,
junto al humo y los cristales empañados,
de una noche aún por llegar.
6 comentaris:
un homenatge al Orlando de Woolf? Què et va semblar el concert? et vaig veure però estaves enmig de la multitud!
Sigues en el género de la lírica... me parece admirable pq es muy dificil escribir algo decente en este plano...
qué peli hay este martes???
Oh! Saltant per aquests mundos de dios he arribat aquí. Almenys el blog no te'l tancaran. M'ha cridat l'atenció això de l'Orlando. Com va anar el de Depedro, per cert? Ja em va dir el Sr Reactable que pintava mu bieng.
Un mundo feliz també era dels meus preferits...Ara alterno, fa un parell de mesos era El Guardián Entre El Centeno, ara és La insoportable levedad del ser. Em falta rellegir Huxley, tot són cicles, em penso.
Por fin!!! Hacía siglos que no escribías aquí!!!! Y qué bonito...
mha agradat molt, el ritme de les gotes que cada vegada són més, que quasi es tornen un torrent i que s'ajunten al torrent del sexe dintre el cotxe. no coneixia aquesta faceta teva!
Hermoso esto de decir tanto con tan poco. Felicidades, artista
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