dilluns, 23 de febrer de 2015

La nana táctil

Nace la noche
     y te acuestas cansada
y sin sueño.
A oscuras te acercas
    me buscas
     -porque siempre estoy-.
Acurrúcate,
acércate,
abrázate a mi pecho
que te cantaré
   la piel.

Tu oído en mi
    se funde en el adagio
de mi pecho;
se cierran tus ojos y
canto con mi dedo en ti
      -como extensión de
    todo mi ser-
para peinarte de caricias
de la frente a la barbilla.
    una y otra vez,
alargando alguna nota
hasta le hueco de
    tu clavícula.

(Fúndete en el tempo;
pronto llegará el orfeón).

Un ciclo que se repite
x2, x3, x5, x7 y x11,
estate en mí,
     y cuando más cerca estés,
más lejos te llevaré.

El coro entra en canon:
el reverso de cuatro dedos
y sus caricias te guían al sueño,
que se acumula a lo largo
    de tu mejilla
suave y de olor canela.
Te adormecen hasta Morfeo;
allí dónde continuas tu baile.

Date la vuelta
   para las últimas tonadas:
enrédate a mis piernas,
   tápate en mi mirada
   y mézclate en mis dedos.
Siente el aire de mis labios
  entre tu pelo,
y con silencios de redonda
 escribiré el ending
que bese tu ombligo.

Ahora que duermes tranquila
     que bailas placida en ti,
pasiva te muestras mi sueño
dormido y calmado.